La serie de revueltas populares ocurridas en el mundo árabe a partir del 2010 contra los gobiernos autoritarios puso de manifiesto el carácter liberador de las TICx a partir del intercambio masivo de información. Los revolucionarios emplearon teléfonos celulares (sobre todo los llamados smartphones con conexión a Internet), plataformas en Internet, blogs, foros y redes sociales como Facebook y Twitter para organizar las protestas y evadir las formas de censura tradicionales. Podríamos decir que las TICx actuaron como un megáfono para la revolución, facilitando, por un lado, la organización de los activistas, y por otro, la difusión en tiempo real a nivel mundial de los acontecimientos. Es evidente que han sido un factor determinante para derrocar a los poderes de Mubarak en Egipto y Ben Alí en Túnez. Lo que aún resta averiguar, una vez terminadas las revoluciones, es lo siguiente: ¿hasta qué punto podrán ayudar en la consolidación de las transiciones hacia la democracia?

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