La privacidad es un derecho
contemplado en la
Constitución de muchos países. Pero la incorporación de las
TICx en la vida cotidiana nos hacen reflexionar sobre la noción de privacidad
en las plataformas digitales, donde lo principal es la interacción. Bancos, empresas y organismos oficiales usan
sistemas informáticos para procesar y almacenar información, que incluye datos de
sus clientes.
Muchas
veces se recolectan con el consentimiento de los usuarios, como en el caso de documentos,
pasaportes, encuestas, etc. Pero en otras, la recolección no es consentida,
como a través del registro de los hábitos de compra o control del correo
electrónico. Implica entonces un problema para la intimidad de los individuos.
Las redes sociales (Facebook,
Twitter), nos ofrecen la posibilidad de configurar la privacidad a nuestro
gusto ¿Pero hasta qué punto están seguros nuestros datos en la Web? En Internet es posible
recolectar información sobre los hábitos de navegación de un usuario
determinado. Esto se lleva a cabo instalando una clase de programas
llamados spyware, sin el consentimiento del usuario, cuya función es registrar
todas las acciones que se realizan en Internet, y luego enviar los datos recolectados
a una gran base de datos. En el caso de algunas tecnologías, tales como la
imprenta o Internet, el aumento de la capacidad de compartir información puede
dar lugar a nuevas formas en las que la intimidad puede ser violada.
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